Bedmar conserva su ciclo festivo basado en las faenas agrarias con algunas costumbres que aún perduran y otras que se han ido diluyendo con el paso de los tiempos. Así es tradicional encender fogatas la víspera de San Antón –el 17 de enero–, en torno a las cuales se suelen tomar rosetas y calabaza asada, y sobre cuyas llamas saltan los mozos ayudándose de palos y cañas como si fueran pértigas. La misma costumbre de encender lumbres existió para San Sebastián y para la Candelaria, donde las vísperas de esta fiesta los bedmareños solían ir al campo a tomar la “rosca” propia de ese día acompañándola de habas. Hubo otras curiosas tradiciones, ya en el recuerdo, como la costumbre de vestirse de máscaras no sólo para el Carnaval sino también para los días de Navidad, o los muy curiosos “bailes de Ánimas”, donde para recaudar fondos para esta hermandad se pujaba por bailar con tal o cual muchacha asistente al baile. También se han encendido fogatas en la puerta de la iglesia para el día primero de mayo, fecha en la que se celebra San José Artesano, fiesta ésta que se mudó a este día desde la del tradicional San José del 19 de marzo.

Para la Pascua de Resurrección se siguen haciendo los tradicionales hornazos. Hasta no hace muchos años se celebraba el día de San Juan colocando ramas de higueras en las puertas bedmareñas, no faltando quien colocaba en ellas unos cuernos, más que con un sentido ofensivo de ocultas infidelidades, con el sentido de abundancia y prosperidad que simboliza el mítico “cuerno de la abundancia”. El 15 de agosto se festeja la Virgen del Rosario, donde se canta a la aurora acompañados de guitarras, bandurrias y violines. En los primeros años de la década de los noventa del siglo XX se instituyeron las Ferias de Agosto, de carácter lúdico y cultural, como homenaje a los emigrantes bedmareños que durante este mes retornan a su pueblo de vacaciones. Durante estas fiestas se suele compartir una monumental pipirrana que es degustada por todos los vecinos, concluyendo las mismas con una verbena popular que se realiza en el parque del Pilarejo.

Digno de mención es el ritual con el que en Garcíez se celebran las fiestas de su patrón San Marcos, las cuales duran entre el 23 y el 26 de abril, y en las que se procesiona al santo hasta las afueras del pueblo para que bendiga los campos y traiga agua para las cosechas. Durante esos días se prepara un guiso de habas secas y se hacen los denominados roscos de San Marcos, que serán repartidos entre los vecinos después de la procesión. Hasta 1977, año en el que el marqués de Viana vendió las tierras de todo el término de Garcíez, era él quien costeaba las habas secas, el aceite y la harina de los roscos, y la leña para el fuego. Estas fiestas de San Marcos terminan el día 26, cuando es procesionado el popularmente conocido como Señor de las Injurias.

Pero sin lugar a dudas la fiesta de más hondo calado en Bedmar es la romería de la Virgen de Cuadros, que se celebra el último domingo de octubre. Tradicionalmente se hacía el 25 de dicho mes, trasladándose el 25 de septiembre desde su ermita en el paraje de Cuadros hasta Bedmar, donde es venerada por todos los vecinos. La Virgen de Cuadros es devotamente tenida como la Señora y Madre de Sierra Mágina, celebrándose esta romería desde el siglo XVI. Durante los cuatro kilómetros que dura el trayecto hasta su santuario es procesionada en unas andas en las que la imagen va situada dentro de una urna de cristal. Es portada por mujeres y, al llegar al río que ocupan unas huertas, son los hortelanos los que la llevan a hombros durante todo el tramo de sus tierras. Durante el camino se canta y se baila y se toma pan con aceite y chocolate.